El bullying en Educación Primaria. Semana 10

 Durante esta primera semana de mi periodo de prácticas hemos tratado la cuestión del bullying, el cyberbullying y cómo prevenir esta situación.

Para ello, es importante definir los conceptos a tratar. En primer lugar, el bullying es una palabra inglesa que significa intimidación. Se trata de una palabra actual debido a los innumerables casos de persecución y de agresiones que se están detectando en las escuelas y colegios, y que están llevando a muchos escolares a vivir situaciones verdaderamente aterradoras.

El cyberbullying es una variante del acoso en la que se hace uso de medios de comunicación digital (como el internet y mensajes de texto) para hacer que otra persona se moleste, se sienta triste o tenga miedo, y usualmente, de forma repetida.

Dentro del aula de primaria puede ser frecuente el acoso a un compañero, y más ahora que están a nuestra disposición las redes sociales.

Este fenómeno es relativamente nuevo, y revela un cambio en la socialización del niño, ya que el origen del problema no hay que buscarlo en las aulas, sino en los primeros años de vida, en la educación que se les da en su casa y que condiciona su futura conducta en la escuela y en la sociedad. El fenómeno del maltrato entre escolares es un fenómeno universal que adquiere diversas formas, niveles y connotaciones culturales.

Ante un caso de tal envergadura, podemos destacar tres elementos de vital importancia: el agresor, la víctima y los espectadores. Es necesario su conocimiento pues así se llevarán a cabo unas medidas u otras, en función de sus características:

-       Agresor: normalmente son alumnos que presentan características similares que se pueden resumir en la no obtención buenos resultados académicos, gozan de prestigio social en base a sus habilidades en juegos y actividades no académicas, hábiles en conductas sociales, con popularidad...

-       Víctima: normalmente son alumnos que presentan características que se pueden resumir en la buena integración en el sistema educativo, especialmente en las relaciones con los adultos; atienden al profesor/a, son muy sensibles a las recompensas en cuanto a sus tareas académicas y provocan envidia y celos entre los otros; son buenos alumnos/as, también son muy hábiles socialmente y aprenden a ocultar sus intereses académicos, a silenciar sus motivos y a seguir la corriente al grupo de acosadores; chicos/as sobreprotegidos o educados en un ambiente familiar tolerante y responsable: en ocasiones, las víctimas son, simplemente, chicos/as con deficiencia física o psíquica...

-       Espectadores: la figura de los espectadores es muy importante, pues pueden apoyar a los agresores y provocar que la situación sea peor, o ser incluso ellos los que han impulsado a otro compañero a realizar la acción, pero también pueden hacer todo lo contrario que es defender a la víctima de manera directa, es decir interviniendo ellos, o indirecta, haciendo que otros, por ejemplo profesores, lo hagan.

En muchas ocasiones, se respeta la ley del silencio, pues el triángulo formado por agresor, víctima y espectador, con distinto grado de responsabilidad en el fenómeno de la violencia, es un esquema que se repite en todo fenómeno de prepotencia y abuso de poder.

Finalmente, como buen maestro, debemos de prevenir estas situaciones tanto en el aula como en los espacio de ocio en el centro. Para ello, presta atención a los siguientes consejos para prevenir las situaciones de acoso escolar:

1.    Abre los ojos. Ten en mente las áreas ciegas del centro y presta atención a cualquier cambio en tus alumnos. Ten vigilados los baños, los pasillos, las escaleras…Presta atención a todo aquello que suceda fuera del aula.

2.    Escucha. Si un alumno se acerca a ti para comentarte que se siente mal debido a alguna actitud de sus compañeros, no le restes importancia. Escúchale, respeta sus sentimientos y ¡créele!

3.    Enseña a actuar ante una situación así por medio de talleres o charlas educativas. Educar a los pequeños desde edades tempranas es una de las mejores maneras de prevenir el bullying o frenar una situación de acoso.

4.    Reaccionar y actuar con cautela. Si sospechas que existe una situación de acoso en tu aula, ¡actúa!

5.    Habla con las familias. Es importante que participen en la búsqueda de la solución y trabaja de forma coordinada y cooperativa con ellos.

6.    Fomenta la empatía en el aula a través de dinámicas de rol y ofrece toda la información que consideres necesaria al grupo clase sin discriminar a los implicados en esta situación de acoso. Es importante que los niños aprendan a ponerse en el lugar de los demás.

7.    Conoce a los alumnos. Realiza un sociograma y fomenta el trabajo en equipo elaborando por tu cuenta los grupos. Toda la información psicológica que puedas recabar de ellos te ayudará a conocer a tu grupo y a poder detectar desequilibrios de poder que hieran a algún pequeño.

8.    Trabaja los valores en clase y coloca carteles hechos por los niños.

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